Para entender de manera adecuada lo que significa el proceso de investigación criminal, lo primero es conocer la metodología mayoritariamente aceptada; para ello se requiere atisbar por un momento lo que ocurre en la mente de un investigador, criminalista, policía o detective cuando está frente a un presunto hecho delictuoso.
La experiencia le permite a un buen investigador identificar elementos comunes en diferentes situaciones que le puedan orientar rápidamente para encontrar la punta del hilo que le permitirá desenredar la madeja; no obstante, resulta necesario que el aprendizaje por experiencia sea sopesado con la realidad, teniendo en cuenta que también puede llevar a crear falsos juicios de valor en algunas ocasiones por experiencias negativas o etiqueta miento.
